La larga lucha de Sintracarbón: por los derechos laborales, ambientales y el futuro de la Guajira

En momentos claves para el destino institucional y de planeamiento de la Transición Energética Justa, dónde el Gobierno está delimitando el alcance y nivel de participación de los trabajadores y comunidades en los Distritos Mineros Especiales reglamentados por el Decreto 977 de 2024, es importante recordar la intervención del presidente de Sintracarbón; Helí A. Arregocés, durante la instalación de la cumbre minera “Diálogos Climáticos por la Diversificación Productiva y la Transición Energética Justa” realizada el 26 de noviembre de 2024. A continuación, sus palabras:
“Sintracarbón ha sido una organización comprometida con la defensa de los derechos laborales y también con los derechos de las comunidades y del medio ambiente de la Guajira. Por más de 40 años, nuestra bandera ha sido de manera directa La mejora de las condiciones de vida y trabajo para los trabajadores del carbón y su comunidad: así como la defensa de los recursos naturales, nuestro sindicato de industria se fundamenta en garantizar el desarrollo integral de sus trabajadores y trabajadoras, lo que requiere reivindicaciones laborales, ambientales, socioeconómicas y culturales, que la misma Guajira demanda y grita desde la llegada del modelo extractivista. Somos conscientes de los beneficios materiales que ha traído para nuestra calidad de vida y de nuestras familias la llegada del Cerrejón; y que una significativa parte de estos beneficios han sido provistos por Convenciones Colectivas luchadas por el Sindicato, que siempre han demandado lo justo, en proporción a lo que el capital usufructúa del subsuelo, usufructúa de la fuerza laboral del Departamento, de sus recursos naturales y del medio ambiente. Siempre han sido beneficios conseguidos bajo el diálogo, pero mayoritariamente bajo la vía de la negociación y de la resistencia traducida en las dos grandes huelgas históricas del 2013 con 32 días de duración, y la del 2020 con 91 días de duración. Estas no habrían sido resueltas sin al apoyo y articulación con las comunidades, las cuales siempre se han sumado a las reivindicaciones obreras; así como las fuerzas de los trabajadores y trabajadoras se han sumado a las incontables demandas y movilizaciones de las comunidades afro, indígenas, campesinas y de mujeres dinamizadas en el territorio. En estos conflictos, siempre se han conseguido logros en favor del medio ambiente y del territorio, pero han sido más las pérdidas y las derrotas; y en esas sumas y restas siempre da el resultado de una inmensa deuda histórica de pasivos laborales, ambientales, económicos, sociales y culturales, que se acumulan al día de hoy de manera impune, y sobre los cuales tenemos enorme preocupación para dentro de 8 o 9 años que empiece a implementarse un plan de cierre.
El modelo económico que se ha desarrollado desde la década del 80, los gobiernos presentes en el territorio y las políticas empresariales, no han permitido que el desarrollo integral humano y que satisfaga las necesidades del Departamento despeguen; las divisas dadas por el “ El Cerrejón no ha generado riqueza, más bien la riqueza de la Guajira ha sido aprovechada por el Cerrejón y por las clases políticas corruptas y elegidas por el pueblo malnutrido , empobrecido y fácilmente manipulable”.
Uno de los aspectos más importantes de la intervención de Sintracarbón es la denuncia de los impactos negativos del extractivismo en la región, tanto a nivel ambiental como social. A pesar de los logros obtenidos en largas huelgas y luchas, los problemas fundamentales persisten, y se menciona una «deuda histórica» que sigue sin resolverse. La organización expresa su preocupación ante la proximidad del cierre minero, que podría acentuar la vulnerabilidad de las comunidades locales, como lo expresan a continuación:
“A esto se suma que la actividad minera, nos ha dejado en una situación de alarmante dependencia: los más de 12.000 trabajadores y trabajadoras del Cerrejón, junto con los miles de la cadena de producción, viven con miedo, por el destino de sus familias, el de sus generaciones actuales y futuras frente al cierre minero. No vemos un claro futuro y por la actitud de la empresa, así como por los blandos marcos jurídicos sobre los que descansa la transición justa y los cierres mineros, sólo nos podemos proyectar en la trágica realidad de los compañeros trabajadores del Cesar, víctimas una mala e inhumana decisión empresarial.
Es por esto, que Sintracarbón deja claro que La incidencia del Cerrejón y del modelo Extractivista es en toda la Guajira, a lo largo y ancho del Departamento, por lo que las exigencias y acciones emanadas desde el Estado y desde la empresa a partir del Distrito minero Especial y de un Plan de cierre, así como desde otros instrumentos de política pública, deben ser aplicados a todo el Departamento y construido entre todos y todas, no a puerta cerrada entre los representantes de unos pocos y siguiendo los intereses de unos pocos, sino de manera estratégicamente incluyente, porque así como en Alemania y en otros países de Europa, la transición justa exitosa, es aquella transición gestionada: planeada, construida, producto de la gobernanza entre los trabajadores, el pueblo, el Estado y los empresarios; en Colombia y en nuestro territorio, exigimos que también así sea.
Ante Glencore, ante el Cerrejón y ante el Estado Colombiano, hacemos un llamado para que estos procesos realmente democráticos y participativos se lleven a cabo, bajo el respeto de una soberanía energética, económica, industrial, cultural y comercial que merece la sociedad guajira. Porque a nuestras comunidades y a nuestros trabajadores y trabajadoras, no les basta con que, a los parques eólicos, a los aeropuertos o a las minas les asignen nombres Wayuu o de comunidades autóctonas asentadas en el territorio, necesitamos es ser dueños, propietarios y soberanos de lo que nos pertenece. Esta Transición Energética Justa que promovemos, la visualizamos como una oportunidad de cambio, de transformación, pero siempre y cuando estas metas se cumplan, así como las condiciones para llevarlas adelante”.
Sintracarbón ha jugado un papel fundamental en la defensa de los derechos de los trabajadores y las comunidades de La Guajira frente al modelo extractivista, exigiendo una Transición Energética Justa que sea inclusiva y respetuosa con los intereses locales. A pesar de los beneficios obtenidos por medio de intensas luchas, los impactos negativos del extractivismo continúan afectando la región, dejando una deuda histórica que debe ser resuelta de manera equitativa. Es crucial que la planificación del cierre minero y los procesos de transición incluyan de manera activa a todos los actores sociales y garanticen la soberanía de las comunidades sobre su territorio y recursos.